Musica in culla, música desde la cuna

Musica in culla, lo que aprendí de esta metodología
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Cuando te encuentras con personas que comparten tu mirada hacia la infancia, y te muestran un camino para utilizar la música como medio para acompañar a los más pequeños a desarrollarse y comunicarse, surge la magia. Así me sucedió con Musica in culla, música desde la cuna.

Hace ya años, cuando empecé a dar clases de música a niños muy pequeños, desconocía las metodologías que por entonces se utilizaban. Siempre había estado interesada en la pedagogía musical e intuía que algo importante pasaba en los cerebros de aquellos pequeñines al hacer o escuchar música, aquí te hablé de ello. Quería hacer música desde la cuna, porque veía a mis hijos reaccionar a ella ya desde su nacimiento. Además, sabía de los beneficios que aportaba la música a todas las áreas de su desarrollo, pero poco sabía de qué manera debía hacerse para que esos beneficios fueran reales.

El hecho de convertirme en madre, me dio el impulso para investigar y buscar aquella manera de impartir música que tuviera presente las necesidades reales y el auténtico ritmo de los niños. Quería que la música formara parte de la educación de mis hijos, no como algo impuesto sino como una experiencia realmente vivida y sentida. 

Mi primera experiencia con distintos programas de música temprana fue viviendo en Alemania, donde pasé los primeros años de mi maternidad. Pero al volver a España descubrí “Musica in culla (música en la cuna), una metodología que lleva ya años desarrollándose en Italia y que me abrió las puertas a aquello que andaba buscando, así que voy a tratar de explicarte qué es y lo que aprendí formándome en esta metodología.

¿Qué es Musica in culla?

Musica in culla es una metodología educativa sobre el aprendizaje musical, motriz y expresivo de los niños en la etapa neonatal, de la primera infancia y preescolar. Proviene de los principios básicos de la Music Learning Theory de Edwin Gordon y se desarrolla sobre las enseñanzas e investigaciones de Beth Bolton, así como sobre las aportaciones de Paola Anselmi (fundadora del Proyecto Musica in culla) y del comité científico italiano de la Associazione Internazionale “MUSICA IN CULLA” ®.

Se trata de una educación musical que parte de la comprensión del desarrollo evolutivo del niño, de sus cualidades innatas tanto a nivel musical como motriz y expresivo. Es decir, una metodología que busca educar la globalidad del niño a través de la música, respetando sus etapas evolutivas, sus capacidades, sus potencialidades y sus anhelos.

Voy a destacar 7 cosas que aprendí de esta metodología y que sigo aplicando en mis clases de música:

(1) Las herramientas didácticas fundamentales son la voz y el cuerpo en movimiento

Los niños aprenden música de manera muy similar a como aprenden el lenguaje. Primero escuchan, están inmersos en los sonidos del lenguaje, los absorben, y se van sintonizando con el lenguaje de su cultura para después comenzar a imitar. Posteriormente empiezan a pensar en el lenguaje, improvisan con él. Y finalmente, cuando han desarrollado su capacidad de pensar y hablar, aprenden a leer y escribir.

De la misma manera aprenden música y por ello la voz en directo utilizada para cantar canciones y recitados, así como el movimiento a través del cual el niño puede poner en relación sus propios procesos rítmicos internos con el ritmo de la música, son la base de la clase de música para estas edades. Es la mejor manera de captar la atención del niño, transmitirle afectividad profunda y generar en él el impulso de responder e interactuar.

Sucesivamente y de forma progresiva, se van añadiendo objetos e instrumentos, siempre respetando las múltiples posibilidades expresivas de los niños.

(2) No mete prisa a los niños

El ritmo de los niños es totalmente respetado, no se pretende que hagan una cosa en determinado momento. Así como tampoco se espera que respondan de manera predeterminada.

Se acompaña a los niños en su evolución teniendo en cuenta su propia etapa evolutiva. Desde su acogida hasta su autonomía tanto musical como emotiva, se observan y escuchan las necesidades de los niños y se fomenta su autoestima, confiando en que todos tienen el potencial de aprender y participar en las actividades musicales y cada uno lo hace a su manera y a su ritmo.

(3) Tiene una actitud de escucha recíproca

Los niños reciben los estímulos musicales seguidos de espacios de escucha que son reconocidos como momentos muy importantes para potenciar la comunicación musical. Además, el silencio individual permite un espacio para la resonancia interior de los estímulos recibidos.

Hoy en día no le damos al silencio el valor que tiene, inmersos como estamos en nuestro día a día en un continuo bombardeo de sonidos incluso de ruido mental. Pero el silencio es una gran herramienta para la observación, para dejar que lo que pasa fuera entre dentro de nosotros, así como un instrumento que permite que nos expresemos a nosotros mismos lo que oímos, sentimos, vemos o pensamos.

(4) Acoge cada respuesta y propuesta de los niños

Esta metodología diseña recorridos estructurados, pero siempre con “ejercicios” de invención, siguiendo el ejemplo de los niños y construyendo ideas musicales a partir de sus propuestas. Por lo tanto, se recogen las respuestas de los niños dando lugar a una comunicación musical y celebrando los logros que surgen espontáneamente.

Olvidar nuestro papel directivo y darles el protagonismo a los niños, siguiendo sus propios intereses y confiando en cada uno de ellos para que se desarrolle por su propia actividad, es sin duda uno de los grandes objetivos.

(5) Sugiere un comportamiento más consciente de los padres y adultos que acompañan

Se da gran valor a la actividad autónoma del niño sostenida por la relación establecida con los adultos. El niño se percibe como competente, digno de atención y reconocido en su individualidad, elaborando una confianza en sí mismo que le permite crecer armoniosamente.

La participación de los padres y familiares, así como de las maestras o educadoras en caso de escuelas infantiles, es constante. Los niños aprenden a partir del juego y la experimentación, escuchando y observando a sus principales referentes: los adultos a los que quieren. 

Las conexiones que los niños hacen con la música no pueden limitarse únicamente a las sesiones semanales. Por eso es tan importante conectar con las familias y con las educadoras y adultos referentes, ellos son los que tienen que llevarse la música a casa y conseguir que esta sea una manera más de conectarse y comunicarse.

(6) El repertorio es muy amplio y variado

Al contrario de otras metodologías que utilizan un repertorio muy determinado, Musica in culla se nutre de todo tipo de música (popular, folclórica, clásica, jazz, etc.). Además, utiliza un amplio repertorio escrito expresamente para trabajar con los niños basado en canciones y recitados rítmicos sencillos, para ser asimilables y atractivos en edades tempranas, y al tiempo con una gran complejidad estructural: música rica en modos y métricas musicales, contrastes sonoros y tímbricos. 

Cuanto más variado y rico sea el repertorio, más podremos potenciar y desarrollar la inteligencia musical que cada niño tiene. Es por ello que se utiliza todo un abanico de propuestas tonales, modales y rítmicas, empleándolas con variedad, complejidad, contraste y expresividad, ofreciendo un “vocabulario musical” lo más enriquecido posible.

(7) Pone una atención especial a la formación de los educadores

Los siete primeros años de vida son vitales para el desarrollo emocional, del cerebro y de la personalidad de los niños. Es por ello que Musica in culla tiene la convicción que la relación educativa con el niño requiere de una gran preparación pedagógica, sociológica y psicológica, además de musical.

Hoy en día existe una red de escuelas y entidades que forman parte del programa Musica in culla muy extendida en Italia y actualmente en algunos lugares de España como Madrid, Málaga, Oviedo y Albacete. En Madrid es donde imparten formación para profesorado; si te interesa, puedes informarte aquí.

Estuve tres años formándome en esta metodología y no solo es lo que aprendí, también fue el cambio que generó en mí. Un cambio hacia una educación más consciente, un cambio de mirada con la primera parada en mí misma. Y es que es revisando el trabajo que hago, cuestionándome el cómo lo hago y el porqué lo hago, entendiendo hacia quién va dirigido y preguntándome cómo podría mejorar, es lo que me permite transmitir la música a los niños respondiendo a sus necesidades, respetando sus ritmos y permitiéndoles conectar con ellos mismos.

“Nada ha cambiado excepto mi actitud, por eso todo ha cambiado”, Anthony de Melho

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